En la famosa cueva de Hércules toledana se impartían enseñanzas ocultistas de magia y brujería que el héroe griego habría traído a la península.

Hay pocas cimas que resulten tan evocadoras como el Moncayo, cuya cumbre se eleva magnífica en los límites de Zaragoza y Soria, haciéndose perfectamente visible desde muchos kilómetros alrededor. Toda su sierra parece estar rodeada por un halo de misterio, que le confiere la solitaria y desafiante silueta de su cima, la nieve de su zona más alta, las nubes que habitualmente tapan su cumbre o la niebla que envuelve sus laderas y su somontano y que cuando extiende su manto sobre los hayedos de su cara norte, ejerce una sensación especial sobre quien asciende por sus sendas.

Resulta curiosa la cantidad de tierras que tienen tradiciones en las que se hace referencia a Hércules, el semi-dios, eso a pesar de que la ubicación de alguno de sus “doce trabajos” se sitúe solo en zonas meridionales de la Hispania antigua. No será la primera vez que escuchamos que una ermita o edificio de culto está edificado sobre un antiguo templo dedicado a Hércules, y lo habitual es que estén relacionados con zonas donde existan antiguas minas, sobre todo de hierro, lo que en el caso del Moncayo no puede ser más cierto.

Hércules, Caco y Pierres

Son varias las leyendas que se entremezclan en este asunto, pero todas coinciden en que el gigante, y ladrón mitológico, Caco habitaba la citada cueva de Los Fayos, una población al borde del Queiles y bajo el amparo de grandes farallones de conglomerados, donde se abren las cuevas. Según la leyenda, Hércules y Pierres (quizás el bíblico Tubal Caín, padre de la metalurgia) sentían curiomoncayosidad por Caco, un personaje que habitaba en una cueva de Los Fayos. Un día se acercaron ambos a conocerlo y se encontraron con una mujer gigantesca que estaba arando, hermana del gigante, y que respondió a la pregunta de dónde se encontraba Caco indicando la dirección con el arado y los bueyes, que levantó sin esfuerzo. Al llegar a la cueva, Caco estaba preparando vino, que degustaron entre los tres, y después se fueron de caza por el Moncayo. Ninguna pieza encontraron y al empezar el regreso, fueron atacados por un león, que Caco cogió y partió en dos con sus manos. Pierres no quiso ser menos, así que cogió una vaca con ligereza y se la cargó al hombro, mientras que Hércules, viendo a sus compañeros, arrancó un haya y la utilizó como bastón, continuando los tres su vuelta…

Sobre Los Fayos

El pueblo de Los Fayos se asienta bajo farallones en los que están abiertas las cuevas de referencia. Se cree que fueron utilizadas en el siglo X como dependencias de un monasterio benedictino, en el que estuvo San Atilano, patrón de Tarazona, y que parte de las celdas fueron excavadas, así como la comunicación entre unas y otras. Después, el conjunto fue remodelado y ampliado con muros defensivos y torres vigía, y actuó como lugar de refugio para la población. En el siglo XVI ya se encontraba en ruinas el conjunto defensivo, pero los riscos aún albergan la cueva de Caco y la ermita de San Benito. La zona es un importante reducto de aves, y en general de fauna, por lo que está protegida.

La presencia de Hércules

Desde tiempos inmemoriales ha existido una curiosa relación entre el famoso Hércules y la Península Ibérica en la que las huellas de sus aventuras y desventuras son muy abundantes, basta con recordar las Columnas de Hércules, la Torre de Hércules coruñesa o la cueva toledana que lleva su nombre.

Uno de los lugares en los que su presencia, aun hoy, está presente, es el mítico Moncayo y sus aledaños. Dado que los mitos del lugar incluyen a Caco, el “malvado”, esto es lo que significa en griego su nombre, es evidente la referencia a su décimo trabajo, aquel en el que el héroe roba los bueyes al gigante Gerión que vivía en una isla cercana a Gades, Cádiz. A su vez, Caco, criatura gigante mitad hombre, mitad sátiro, le robó a Hércules los bueyes. Hércules arrancó la cima de la montaña y la arrojó a la cueva de Caco, según las leyendas la cueva de Los Fayos, para después estrangularlo. Gigantes y el héroe Hércules en una tierra fuerte cargada de leyendas y, dado que los trabajos de Hércules fueron siempre vinculados a los signos del zodiaco, el décimo trabajo corresponde al décimo signo, o sea, a Capricornio, una criatura mitad pez y mitad cabra y en cuyo origen está el dios Pan y la guerra que tuvieron los dioses.

Sin embargo, ese ser medio cabra, medio pez, es un símbolo muy apropiado al lugar pues la cabra nos alude a la cima sagrada del Moncayo y el pez al sacro rio Queiles que brota de un nacedero en una sima del monte y cuyo caudal es el segundo con más flujo de Europa.

Si el Moncayo es una de las montañas con más carga legendaria de la península, las ciudades de Tarazona y la más modesta de Los Fayos, proponen al viajero, además de la potencia propia, en tanto a paisaje e historia de estos lugares, el recuerdo de uno de los episodios más importantes de la mitología occidental: los doce trabajos de Hércules.

Cómo llegar

Tarazona es una de las puertas del Moncayo, que limita Zaragoza y Soria, y el centro de la zona. En ella comienza la N-121, hacia Francia por Navarra, y por ella pasa la N-122, que une Zaragoza y Portugal siguiendo la línea del Duero.