La ruta 66 se ha convertido, con los años, en uno de los recorridos más emblemáticos de Estados Unidos.
Esta vía tiene una extensión de 4.000 km y fue retirada como carretera oficial y principal del país en el año 1985, cuando pasó a ser sustituida por la Red de Autopistas Interestatales estadounidense.
Pero de ningún modo este hecho le quitó el protagonismo a la famosa ruta, ya que continúa siendo reconocida internacionalmente. Recorre 8 estados del país: Illinois, Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California.
8 cosas que hay que hacer en la ruta 66:
1. Entrar en una taberna bajo los raíles del metro en Chicago
Las vigas de acero y madera recubren las calles del centro de Chicago. Esta ciudad está construida por capas: en el cielo, el viento y los rascacielos; a media altura, los raíles del metro; a pie de calle los músicos que tocan jazz y bajo tierra, una red de carreteras que permiten recorrer la ciudad en coche sin salir a la superficie. Y también bajo tierra, las tabernas. Una de las más antiguas es Billy Goat Tavern, la favorita de los periodistas.
2. Buscar un cementerio de coches antiguos
Hay muchísimos. Los americanos guardan sus coches de mediados del siglo XX con mucho cariño. Pero a veces no los conservan y por eso es muy corriente encontrar desguaces donde se amontonan los viejos Dodge, Chevrolet y Plymouth.
3. Escoger el mejor mural pintado en una pared
Streetart en mayúsculas. Los americanos prácticamente han pintado un mural en cada pueblo, para resaltar las virtudes de su región y de su patria. El petróleo, el ferrocarril, las banderas son iconos comunes dibujados sobre las tejas rojas. Y son enormes. Buscadlos y escoged el que más os guste.
4. Un 4 de julio en Oklahoma City
Es la ciudad de los indios, los nativos de piel roja. Y un 4 de julio en el estado de la América auténtica es un festín de contrastes. Hay música en directo, hay hot dogs, hay cerveza, hay fuegos artificiales. Y mucho respeto.
5. Sentarse al borde de un rancho en Texas
Los prados son infinitos en Texas. Verdes y llenos de ganado. Un día de sol y un poco de brisa, buscad un rato para sentarse encima de una valla blanca de un rancho. Y después, id a comer un buen “steak” donde los sirven a peso.

6. Comer una hamburguesa en Tally’s Café
Suelo de azulejos blancos y negros, sofás de cuero rojo, carteles de luces de neón, el ventilador del techo encendido, vasos de Coca-Cola enormes y una buena hamburguesa con patatas en Tally’s Café, en Tulsa, al pie de la vieja 66. ¡This is America!
7. Sentarse en un banco de un pueblo casi abandonado
Hay muchísimos entre Misuri, Illinois, Kansas, Oklahoma y Texas. Pueblos que murieron cuando construyeron las autopistas que dejaron sin uso la carretera 66. Pueblos que son únicamente una “main street” con cafés, tiendas y peluquerías cerradas. Donde pasa un coche lentamente de vez en cuando que no hace caso ni a las indicaciones del semáforo que cuelga y se balancea entre dos calles. En algunos pueblos suena música country por los altavoces de las calles.
8. Esperar a ver pasar un tren larguísimo
Existen y dejan ir un largo silbido al pasar. Antes, la construcción de una línea férrea era sinónimo de prosperidad y riqueza para los pueblecitos americanos. Normal en un país de amplias distancias. Por eso los trenes no tienen reparos en tener decenas de convoyes ¡e incluso doble piso! Si tenéis la mala pata de cruzaros con uno, armaos de paciencia en los pasos: ¡Tenéis espera para un buen rato!
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